Serenos y pregoneros

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A principio del siglo pasado los serenos municipales de Jarandilla eran Tío Piano y tío Tabito. De ellos habla Ignacio Morales en sus memorias, así como de tío Paulino el pregonero.

Por los años sesenta, dos hombres afables, tío Crispín y tío Manolo, recorrían las calles y en sus rondas nocturnas ya no cantaban las horas ni daban el parte del tiempo como lo hacían sus antecesores, desgranando la cantinela: “Ave María Purísima, las doce y sereno” o "Ave María Purísima, las tres y lloviendo" que, como el rumor del agua de una fuente o el sonido de las campanas de la torre de la iglesia, no alteraba el sueño de los vecinos. 

Siempre iban en pareja, de día y de noche, en unas jornadas larguísimas en las que cumplían sus funciones de manera servicial. Tenían un trato agradable y se hacían respetar. Lucían con gran dignidad una gorra de plato y un uniforme azul con botonadura dorada que brillaba a la luz del sol y llevaba grabada, en mayúsculas, las iniciales de su profesión: Guardia Municipal.  

La siguiente promoción, ya jubilada, estaba formada por Antonio Navas, José Martínez, el más joven, Ignacio López y el alguacil Hilario M.

Actualmente la plantilla de guardias municipales es más amplia, disfruta de una buena dotación y tiene numerosas competencias y, aunque ya no ejerzan la tarea ancestral de velar nuestro sueño, acude todos los días del curso a las puertas del Colegio a proteger a nuestros niños de los peligros del tráfico.